La devastación del Monte Pelée en 1902

Uno de los cataclismos volcánicos más mortales en la historia de la humanidad ocurrió en 1902 cuando el Monte Pelée, en la Isla Martinica, entró en erupción entre el 2 y el 8 de Mayo.

Actualmente tiene una altura de 1397 metros pero en el año 1902 era mucho mayor.

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Desde el año 1889 habían aparecido pequeñas fumarolas en el cráter. En Enero de 1902 estas fumarolas aumentan en número y fuerza. El 2 de Marzo de 1902 un grupo de escaladores suben hasta el cráter y descubren que el lecho seco del lago que estaba en el cráter emite azufre desde varios puntos.

A partir de la segunda quincena de Abril de este año se empezaron a oir ruidos subterráneos y pequeños temblores mientras se formaban en los campos pequeñas grietas de la que salía azufre al exterior. El 27 de Abril otro grupo de investigación llega al cráter y descubre  que el lago seco ahora tiene agua y que de él sale un pequeño cono de tefra.

El 1 de Mayo el volcán comienza a lanzar ceniza cubriendo los alrededores y contaminando las aguas del puerto cercano de la ciudad de St. Pierre a unos 7 Km. de distancia del volcán.

Durante la noche los sonidos subterráneos y los continuos temblores no dejaban a los habitantes de la ciudad coinciliar el sueño y debían de haber sido señales suficientes para alertar a toda la población y comenzar una evacuación de la ciudad pero por lo que he podido investigar el Gobernador Louis Mouttet restó importancia a los avisos que recibían de la creciente actividad volcánica.

El siguiente día, 2 de Mayo, la tierra continuó agrietándose creando nuevas fumarolas de azufre y varios aluviones de lodo caliente. Todo esto acompañado por la incesante lluvia de ceniza. Llegados a este punto varios cónsules extranjeros ordenaron a su personal embarcar por seguridad en los barcos del puerto. Algunos capitanes de estos barcos ordenaron directamente abandonar el puerto por considerar insegura la isla ante lo que estaba ocurriendo. También los terremotos cada vez iban creciendo en intensidad.

El día 3 se caracteriza diría yo por la obstinación humana ante lo evidente. Este día toda la ladera occidental estaba completamente cubierta por ceniza blanca y muchos refugiados de la zona llegaron a la ciudad. Estos contaron al Alcalde y al Gobernador que todos los ríos colindantes al volcán amenaban con desbordarse y que el más cercano al volcán, el Río Roxelane, estaba contaminado y en sus orillas había cadáveres tanto de animales como de personas. Pese a esto, se negó lo evidente una vez más, y se resto importancia no ordenando la evacuación de la ciudad. La nube de ceniza llegó a ser tan densa en el puerto que pasado el mediodía los barcos anclados en el puerto no se atrevían a intentar zarpar para cruzarla. Algunos testimonios describen que esta ceniza era de color blanco grisácea y tan fina como la harina.

Entre los días 4 al 7 de Mayo, empezó a lanzar proyectiles piroclásticos mientras que una gran nube de ceniza ascendía sobre el cráter del volcán. Se intensificaron los temblores y animales como hormigas, ciempiés, arañas, serpientes y todos los animales con más sensibilidad que nuestra especie tomaron las calles de St. Pierre en una huida desesperada por su supervivencia. La población se encerró en sus casas pensando que era el lugar más seguro. Se ordenó al ejército abatir a las serpientes a tiros, en su mayoría víboras muy venenosas, pero fué inútil. Las hormigas y los enormes ciempiés de 30 cm. atacaban a todo animal que se cruzara en su camino, incluso animales tan grandes como los caballos sufrieron sus picaduras y muchos de ellos murieron por este motivo. Acabando la tarde ya habían muerto más de 50 personas  sólo por mordeduras de víboras.

El agua acumulada en el cráter estalló y corrió montaña abajo a través del Valle de la Riviere Blanche provocando un gran aluvión de barro que llegó al mar y provocó que éste se retirase casi 100 metros de la costa. Al regresar volvió con una fuerte marejada rompiendo las amarras de los barcos de la bahía e inundando gran parte de la parte baja de la ciudad. En este aluvión al menos 150 personas quedaron enterradas bajo una capa de lodo de 60 a 90 metros de espesor.

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Terminado el día 7 se intensificó la actividad en la cumbre provocando numerosos rayos y ya entrada la noche se podía ver perfectamente los dos cráteres brillando en la oscuridad.

El día 8, gracias al navío SS Roraima y a sus 50 tripulantes que ancló a las 6 de la mañana a casi 1 Km. de distancia de la ciudad, tenemos el mejor testimonio del cataclismo volcánico que desató el Monte Pelée. Desde su posición vieron como un enorme flujo piroclástico desdendía lentamente por la laderas del volcán y transmitieron por radio a los otros buques de la zona lo que estaba pasando. Un esquema de esta nube piroclástica sería el siguiente :

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Hora y media más tarde el volcán entró en fase cataclísmica arrojando gran cantidad de lava mientras que una gigantesca columna piroclástica se elevó a mas 10 Km. de altura a gran velocidad. La columa al ganar altura se expansió hacia todas direcciones oscureciendo el cielo en un radio de 80 Km. La columna cedió al disminuir la presión de empuje inicial y descendió sobre las laderas cubiertas de lava a una temperatura entre 400-1000 ºC asolando la ciudad de St. Pierre junto con su puerto. Al llegar al mar el flujo piroclástico se desplazó sobre la superficie del oceáno alcanzando incluso al SS Roraima que fue incinerado junto con sus tripulantes (sólo sobrevivieron 15 de ellos con graves quemaduras). Sólo tardó 1 minuto en llegar desde el volcán hasta la ciudad.

Todos los relojes de la ciudad se detuvieron exactamente a las 7:52 de la mañana.

Otro barco, el vapor Pouyer Quertier, llegando al lugar de la tragedia, envió por telegrama :

“St. Pierre destruida por erupción del Pelée, envíen toda la ayuda posible”.

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La tripulación del vapor relató que la ciudad estalló en llamas a la vez que toneladas de cañamales y azúcar se inflamaron. Entre la población de St. Pierre, las tripulaciones de los numerosos barcos que fueron incinerados, y todos los refugiados que habían intentado buscar protección en la ciudad murieron en total alrededor de 30.000 personas convirtiendo a esta erupción en una de las mortíferas de toda la historia.

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Varios testimonios recogidos decían lo siguiente :

“Fue como presenciar la explosión de una refinería de petróleo gigante. Hacia nosotros vino una gigantesca pared de fuego, y su sonido parecía el disparo de mil cañones. La ola de fuego nos cubrió como si fueran relámpagos estallando sobre nosotros. Era un huracán de fuego”.

o…

“La ciudad se desintegró ante nuestros ojos”.

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En unos 23 Km. cuadrados no quedó edificio en pie y en toda la zona la destrucción fue absoluta.

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Un barco militar intentó acercarse a la costa a las 12:30 pero el calor que todavía quedaba en el ambiente lo hizo desistir hasta las 15 horas.

Al parecer de St. Pierre sólo hubieron 3 supervivientes. Uno de ellos, un zapatero que vivía en los límites de la ciudad relató lo siguiente:

“Sentí soplar un viento terrible, la tierra comenzó a sacudirse y el cielo se oscureció de repente. Traté de volverme y buscar refugio en mi casa. Con grandes dificultades trepé los tres o cuatro escalones que me separaban de mi habitación, y sentí que me quemaba los brazos, las piernas y el cuerpo. Me caí sobre la mesa. En ese momento, cuatro personas también buscaron resguardo en mi cuarto, gritando con desesperación y llorando de dolor, a pesar de que sus ropas no mostraban señales de haber estado en contacto con el fuego. Tras unos diez minutos, una de estas personas, la niña de los Delavaud, de diez años de edad, cayó muerta; los otros se fueron. Me levanté y fui a otra pieza, donde encontré a Delavaud, el padre de la niña, todavía vestido y acostado sobre la cama, muerto. Estaba violeta e hinchado, pero sus ropas estaban intactas. Enloquecido y desesperado, me tiré sobre una cama, inerte y a la espera de la muerte. Me recuperé tal vez en una hora, cuando me di cuenta de que el techo se incendiaba. Teniendo todavía algunas fuerzas, con las piernas sangrando y cubiertas de quemaduras, corrí a Fonds-Saint-Denis, a seis kilómetros de St. Pierre”.

El día 20 de Mayo se produjo otra erupción tan potente como la primera pero al no haber ya nadie en la zona no causo víctimas. Sólo 10 días más tarde un último episodio volcánico produjo una nube piroclástica que todavía llego más lejos que las dos anteriores matando a unas 1.000 personas en pueblos como Morne Rouge y Ajoupa-Bouillon entre otros.

En Octubre de este año, 1902, comenzó a crecer de uno de los cráteres del Pelée lo que se conoce como “espina volcánica” que finalmente se derrumbó en Marzo del año siguiente.

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La erupción del Monte Pelée se ha comparado muchas veces con erupción del Vesubio en el año 79.

Hasta aquí nuestra entrada de hoy y como siempre esperamos que os haya gustado.

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