El Gran Terremoto de Almería en 1522

España, aunque no lo parezca, posee un interesante pasado volcánico y sísmico, con grandes catástrofes y muchas víctimas entre sus episodios. Lamentablemente, la única fuente de información que tenemos a día de hoy de esos acontecimientos son los textos que quedaron como testigo atemporal de estos sucesos.

El terremoto que vamos a tratar hoy sucedió entre Almería y Granada, aunque más cerca de la primera que fué la más castigada. En función del estudio de los daños y de los relatos que se conservan de la época se ha estimado el terremoto en una magnitud de 6,5 grados, pero seguramente sobrepaso ampliamente esa magnitud. La razón más segura de que ese terremoto y otros muchos de la zona hayan sido tan destructivos se debe a que su epicentro se ha localizado a poco más de 1 Km. de profundidad lo que magnifica la destrucción que ocurre en la superficie.

Almeria

Evidentemente el tipo de construcción de aquella época nada tiene que ver con las actuales por lo que los daños fueron apocalípticos para la ciudad de Almería el 22 de Septiembre de 1522.

Almería se encuentra situada en uno de los puntos donde se acumula energía por los choques de la Placa Africana y la Placa Euroasiática. Cuando esta energía se libera bruscamente sucede un gran terremoto. Testigo de esta interacción continental son las líneas de fallas que cortan el Sistema Bético, abarcando desde las Alpujarras hasta el Mar de Alborán.

La zona afectada por terremotos corre paralela al eje volcánico mediterráneo y en Almería presenta dos fracturas de gran consideración que algunos la llaman el “San Andrés español”. Estas fracturas van desde Fiñana a Almería siguiendo el curso del río Andarax, y la segunda sigue el trazado del río Almanzora.

Guadalquivir

Se ve claramente en el mapa lo que provoca el empuje de la Placa Africana, todo el Sistema Bético.

El principal documento, gracias al cual podemos conocer lo sucedido, fué una carta que envió Pedro Mártir de Anglería al Arzobispo de Cosenza unos días después, el 29, y en la que se recoge la siguiente descripción del terremoto.

“Sabes que Almería -algunos quieren que se diga Abdera- es una población marítima muy famosa del reino de Granada. El terremoto ha sacudido la ciudadela y su insigne templo catedral, juntamente con todos los conventos, derribándolos por tierra y lanzando en pedazos sus sillares.

¡Qué horror! ¡Qué desgracia inaudita! Al derrumbarse la mole de las iglesias cogió a muchos sacerdotes que celebraban los divinos oficios y el hundimiento de las casas aplastó a los padres con los hijos, a los señores con los criados y los sepultó vivos en sus propias moradas.

¿ Cuándo ha sucedido un caso horrible semejante? De entre los edificios de la ciudad entera apenas si escaparon vivos dos; otros dicen que uno, supuesto que el otro ha quedado cuarteado. Cuanto mayor y más sólida era la estructura de las casas, con tanta más facilidad caían al ser sacudidas. Conjetura cuál sería el llanto de los supervivientes, cuáles los lamentos de los niños y mujeres entre tanta calamidad.

Y no paró en esto aquella furia. Por los valles de las montañas cercanas a aquella desgraciada ciudad – región vulgarmente llamada las Alpujarras- se desliza un río de fácil vado todo el año, fuera de las épocas de tormentas. Sus riberas estaban pobladas de pueblecitos, municipios y aldeas, al amparo de la fertilidad de su suelo y la templanza de su clima, hasta el extremo de que parecían disfrutaban de un perpétuo otoño. Aquel temporal lo redujo todo a polvo. Muy pocos pueblos escaparon de él, y los que sobrevivieron, atónitos con tal desgracia, tienen el cielo por techo de sus casas.

Dicen que han quedado desvastados en esta ocasión unos ochenta lugares. La misma Granada, capital del reino, no escapó indemne de esta desgracia. Tembló la real mansión de la Alhambra, maravilla de construcción. Sus principales torres se cuartearon con descomunales aberturas. La magnífica capilla, sepulcro de los Reyes Católicos, contigua a la catedral, si no se hundió, a duras penas escapó de la ruina. Con la sacudida cayeron muchas de sus piedras, y ahora está al descubierto con inmensas troneras.

La ciudad ha sufrido quebranto también en algunas de sus casas. Lo mismo cuentan de Baza, otra ciudad del reino. Con tal furor fueron sacudidos los campanarios que, sin tocarlos mano alguna, sonaron las campanas por sí solas. Oye otra cosa no menor, si no tan desgraciada, al menos admirable: hay en la ciudad de Guadix, también del reino de Granada, un camino que lleva a Almería por entre vastas rocas y montañosas escabrosidades. En el sacudimiento de los montes se han juntado dos peñascos y hay que buscar el camino por otro sitio. Dicen que en otros montes de las Alpujarras, de una roca, en un lugar donde jamás se había visto agua, ha brotado una fuente más negra que la pez, de un caudal más grueso que el brazo de un hombre.

¿Qué decir de Vera -otra ciudad del reino- que el año anterior padeció igual sacudida?. Se estremecen de horror las entrañas al narrarlo. No quedó en pie ninguna casa, ni rastro alguno de su bienforticado castillo. Todo se convirtió en un desierto, como si allí nunca hubiera habido nada.

En otros sitios la tierra se tragó otras cosas sin dejar vestigio alguno, como insignes autores nos transmitieron en sus escritos, aconteció a muchas islas que se sumergieron en el mar. Escucha ahora lo que ha sucedido en las islas Casitérides, a las que el portugués, su actual posesor, llama islas Azores: Dicen que en una de ellas sacudida por un terremoto, ha saltado a lo alto. Parte de ella ha sido devorada por el mar y parte, con sus selvas y montes cubiertos de árboles, ha sido proyectada a muchas millas de distancia. En otra de las islas aseguran que un monte desprendido poco a poco de su sitio ha sepultado a la célebre población de Villarreal sin dejar vestigio alguno. Las demás únicamente sufrieron las sacudidas con algún quebranto de las casas y de los moradores.

Así mismo en África, en los promontorios y acantilados, con horrendos mugidos del mar, ha dejado sentir sus efectos la ira del cielo. La misma Mauritania ha sufrido considerables daños en el interior. Todo esto tuvo lugar poco después del 13 de septiembre. Juzgad qué parto nos traerá la preñez de estos portentos. De tan desagradable asunto ya hay bastante”.

mapa1582

Hay otros documentos como el recogido por el cronista Pedro Mexía de un escrito datado en 1547 que dice lo siguiente :

“Y en estos mismos días, podía ser mediado del mes de septiembre, acaeció en España en el reino de Granada, un temblor de tierra el mayor y más furioso que los hombres vieron ni se halla escrito que en España haya acontecido. Porque pasó así: que en la ciudad de Almería derribó la fortaleza y casi todas las torres y muros de la cerca de la ciudad y la iglesia mayor y todos los otros templos con ser los más de ellos de fuerte y excelente labor; de manera que murieron enterrados vivos los más de los vecinos, principalmente niños y mujeres que no pudieron tan presto huir que fueron millares y quedó la ciudad asolada. Y así lo sintió y pesó mucho al Emperador, e hizo algunas ayudas y franquezas a los moradores de ella. Y teniendo así mismo el cuidado general en lo tocante a la gobernación y administración de los reinos de Castilla, movido a piedad y clemencia, y del amor que a ellos tenía, entendiendo y siendo avisado que muchos millares de hombres andaban ausentes y heridos… acordó hacer perdón general”

Quedó la ciudad asolada, que hasta hoy no se ha acabado el restaurar. Y en toda la tierra e comarca de la pasó lo mismo, y en toda la ribera del río que llaman de Almería, que es muy fértil y poblado, derribando y hundiéndose las más de las casas de ella matando y cubriendo a quantos en ellas se hallaron, que fue número grandísimo.
Alcanzó este terremoto a las ciudades de Baça y Guadix, y hizo grande daño, en que se movieron y levantaron montes y sierras de sus lugares, cayendo y acostándose en diversas partes, y se descubrieron fuentes donde no las había, y otras se cegaron y cubrieron. (En Granada) tembló el mismo día la tierra fuertemente; pero plugo a Dios que no fue tanta fuerza que desbaratase los edificios, aunque estubieron muy al canto de ello, y se abrieron muchas torres y paredes y fue espantoso y temor de las gentes muy grande.
F ansí pasó esta calamidad y castigo de Dios en aquella tierra tan terrible y espantoso, que si leyéramos y oyéramos haber pasado en los tiempos antiguos no lo quisiéramos creer, y entendímoslo e vímoslo por nuestros ojos, que cierto fue una cosa muy dolorosa y lastimosa; y ansí lo sintió mucho el Emperador, e hizo algunas ayudas e franquezas a los moradores della”.

También hay textos que hablan de que la ciudad se sumergió en buena parte bajo las aguas del mar (tsunami) así como numerosos deslizamientos de tierras desde los montes próximos.

Con todos estos relatos, con la forma en la que se sintió en la región del norte de África, en las Islas Azores y la devastación de Almería y sus alrededores actualmente muchos investigadores la califican en la Escala Mercalli con una maginitud de entre X y XI.

Casi todas las víctimas fueron mujeres y niños y en total se piensa que entre 2.500 personas a varios millares murieron directamente como consecuencia directa del temblor al derrumbarse las estructuras sobre ellos.

Hasta aquí el post de hoy con este poquito de historia de España, espero que os haya gustado.

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